Entrenar en ayunas tiene sentido en sesiones cortas y suaves, planificadas dentro de la semana, para mejorar la capacidad de usar grasa como combustible. No tiene sentido en entrenos largos o intensos, en la semana de una competición ni como método para perder peso a base de «quemar más grasa». Esa es la respuesta corta. La larga, con los porqués y con cómo hacerlo bien, es este artículo.

Pocas cosas generan tanto debate en una grupeta o en un grupo de corredores como salir sin desayunar. Hay quien lo defiende como la clave para «enseñar al cuerpo a tirar de grasa» y quien lo considera una tontería peligrosa. Como casi siempre, la respuesta está en el medio: entrenar en ayunas es una herramienta, no una religión. Sirve para algo concreto, en un contexto concreto, y fuera de ahí resta más de lo que suma.

Qué pasa en tu cuerpo cuando entrenas en ayunas

Tras una noche sin comer, el glucógeno del hígado está a medias y la glucosa en sangre es más baja que después de desayunar. El glucógeno muscular, en cambio, sigue casi intacto si cenaste bien. Al empezar a entrenar con poca glucosa disponible, el cuerpo aumenta el uso de grasa y activa ciertas señales que, repetidas en el tiempo, mejoran la maquinaria para oxidarla: más mitocondrias, más enzimas implicadas. A eso se le llama entrenar con baja disponibilidad de hidratos, y es lo que buscan los protocolos serios de «train low».

El matiz importante: esa adaptación mejora tu economía a intensidades bajas y medias. No te hace más rápido a intensidad alta, porque a partir de cierto ritmo el músculo necesita hidratos sí o sí, y ninguna adaptación cambia eso. Por eso el ayuno funciona como complemento del entrenamiento de resistencia, nunca como sustituto de comer bien.

Cuándo sí tiene sentido entrenar en ayunas

  • Sesiones suaves de 45 a 90 minutos, en zona 1-2, donde la intensidad no depende de los hidratos: un rodaje de recuperación, una salida tranquila entre semana.
  • En bloques de base, lejos de la competición, cuando el objetivo es construir motor y no rendir al máximo.
  • Una o dos veces por semana como mucho, y no en días consecutivos: el estímulo se consigue con poca frecuencia, y más ayuno no significa más adaptación.
  • Con la cena del día anterior bien cargada de hidratos, para que el glucógeno muscular esté lleno y el «ayuno» afecte al hígado, no a las piernas.
  • Como práctica para tolerar salir sin desayuno en carreras muy madrugadoras, si por horario no vas a poder desayunar dos horas antes.

Cuándo no: los cinco errores más frecuentes

1. Series, intervalos o cualquier sesión de calidad

Si vas a trabajar por encima del umbral, necesitas glucosa disponible. Hacer series en ayunas las hace peores: menos vatios, menos ritmo, peor técnica y una recuperación más lenta. Pierdes calidad de entrenamiento a cambio de nada.

2. Tiradas largas y salidas de más de 90 minutos

Aquí el riesgo es acabar en una pájara, entrenar los últimos kilómetros «vaciado» y, lo peor, acostumbrar al estómago a no comer justo cuando en competición vas a necesitar tomar 60-90 gramos de hidratos por hora. Las tiradas largas son el momento de entrenar el estómago, no de ayunar.

3. La semana de la carrera o de la marcha

Los días previos son para llegar con los depósitos llenos. Ayunar entonces va en dirección contraria a lo que quieres. Y el día de la prueba, el desayuno es parte de la estrategia: te lo cuento en desayunar o no antes de entrenar.

4. Para perder peso «quemando más grasa»

Es el motivo más habitual y el menos sólido. Usar más grasa durante una hora de entreno no significa perder más grasa corporal al final de la semana: lo que decide eso es el balance energético total. Y con el añadido de que muchas personas, tras entrenar en ayunas, comen más el resto del día. Si tu objetivo es composición corporal, hay formas mejores y más sostenibles, y te las cuento cuando hablamos de peso y potencia en ciclismo.

5. Si te sienta mal, sin más

Mareo, sensación de debilidad, irritabilidad, mal humor el resto de la mañana o hambre desbordada a mediodía son señales de que ese entreno no te está aportando nada. Hay deportistas que lo llevan bien y otros que no, y no pasa nada por estar en el segundo grupo.

Cómo hacerlo bien si decides probarlo

  • Cena con hidratos la noche anterior: arroz, pasta, patata, pan. El objetivo es glucógeno muscular lleno.
  • Agua y, si quieres, café solo antes de salir. La cafeína no rompe el efecto y ayuda a que la sesión se haga más llevadera.
  • Intensidad baja y duración controlada: si notas que te falta, baja el ritmo o corta. No es el día de apretar.
  • Lleva algo de hidrato en el bolsillo por si acaso. Un gel o un plátano en el maillot no rompen nada y evitan un susto.
  • Desayuna al terminar, con hidratos y proteína. El ayuno es en el entreno, no en el día entero. Retrasar la comida después de entrenar solo empeora la recuperación.
  • Cuídalo especialmente si eres mujer: entrenar con baja disponibilidad energética de forma repetida afecta con más facilidad al ciclo menstrual y a la recuperación. Menos frecuencia y más vigilancia.

Ayuno intermitente y entrenar en ayunas no son lo mismo

Conviene separar dos cosas que se mezclan mucho. Entrenar en ayunas es una sesión concreta sin desayunar, con un objetivo de adaptación. El ayuno intermitente es un patrón de alimentación en el que concentras las comidas en una ventana horaria, cada día. Un deportista de resistencia puede hacer lo primero de forma puntual; lo segundo es más difícil de compatibilizar con entrenos largos, porque reduce las oportunidades de comer hidratos y recuperar. Si te interesa el tema, tengo un ebook sobre iniciación al ayuno intermitente y un artículo sobre ayuno y rendimiento donde entro en más detalle.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo puedo entrenar en ayunas sin problema?

Como referencia, entre 45 y 90 minutos a intensidad baja. Más allá de eso, o si subes la intensidad, el rendimiento cae y el riesgo de acabar vacío aumenta. En verano, con calor, acorta.

¿Puedo tomar café antes de entrenar en ayunas?

Sí. Café solo, sin azúcar ni leche, no aporta energía y no interfiere con la adaptación. Además reduce la sensación de esfuerzo, así que la sesión se lleva mejor.

¿Entrenar en ayunas me hará mejor en la marcha o el maratón?

Puede mejorar tu eficiencia a ritmos bajos, pero no sustituye a entrenar el estómago ni a comer bien el día de la prueba. Lo que decide tu rendimiento en las últimas horas es cuántos hidratos eres capaz de tomar y tolerar, no cuántos entrenos hiciste sin desayunar.

Conclusión

Entrenar en ayunas es una herramienta válida para sesiones suaves y cortas, una o dos veces por semana, en fases de base y con la cena bien hecha. No sirve para series, tiradas largas, semanas de competición ni para perder peso. Si dudas de cómo encajarlo en tu plan, es exactamente el tipo de cosa que ajusto con mis deportistas semana a semana: puedes ver cómo trabajo en las páginas de nutricionista para ciclistas y nutricionista para maratón.

¿Entrenas para una marcha, un maratón o un trail?

Soy Andrea Ferrandis, nutricionista deportiva especializada en resistencia. Convierto esto en un plan hecho para ti, integrado con tu entrenamiento y 100 % online.

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