Microbiota intestinal y deportes de resistencia

¿Qué es la microbiota?

Es un ecosistema diverso que está formado por arqueas, virus, protistas, bacterias y hongos que residen en nuestro tracto gastrointestinal. Es lógico pensar que la dieta, el sueño e incluso la actividad física pueden influir en esta comunidad.

Aquellos que entrenan habitualmente y comen de manera especial parece que tienen una comunidad muy diferente a los sedentarios y los que no comen de manera adecuada. La microbiota de un deportista, en concreto de resistencia son consecuencia a largo plazo de su estilo de vida

¿Por qué es la microbiota intestinal del un atleta distinta?

El papel que tiene la microbiota de nuestro intestino en la producción de ácidos grasos de cadena corta es una característica a destacar. Estos ácidos grasos pueden ser utilizados como fuente de energía y actuar como intermediarios en procesos de regulación del metabolismo o la inflamación.

En comparación con las personas sedentarias, los deportistas han aumentado los metabolitos fecales y han mejorado la salud en general . También parece haber una mejora en la capacidad de la flora intestinal para volver a la «línea de base» después de situaciones estresantes (competiciones extremas o situaciones alimentarias estresantes)

Microbiota y rendimiento deportivo

Como ocurre con las adaptaciones al entrenamiento, es probable que la respuesta de la flora intestinal al ejercicio sea bastante variable y individual. Además, es extremadamente difícil separar factores como la dieta, especialmente porque muchos atletas siguen un régimen muy específico. No todo el estrés del ejercicio es necesariamente bueno para el intestino. Por ejemplo, los atletas que entrenan a altas intensidades durante largos períodos sin una alimentación adecuada corren el riesgo de sufrir alteraciones en la integridad y función intestinal y síntomas gastrointestinales. Estos problemas generan cierta precaución cuando se observa la microbiota intestinal atlética y se generalizan los hallazgos.

La microbiota intestinal de los atletas parece aumentar los metabolitos fecales como los SCFA, que pueden desempeñar un papel en el rendimiento en comparación con las personas menos activas. Es probable que estas diferencias se deban a los efectos del entrenamiento físico y/o la alimentación. También pueden tener una mayor capacidad para aprovechar la energía de la dieta y los productos del metabolismo del ejercicio.

En general, los mecanismos por los cuales el ejercicio puede promover una comunidad bacteriana rica, vías funcionales aumentadas y metabolitos que mejoran el ejercicio no se comprenden completamente, pero probablemente involucren una multitud de factores más allá del entrenamiento y la dieta. Finalmente, la mayoría de los estudios son correlativos (todos conocemos el adagio: “correlación no implica causalidad”). Sin embargo, existe un interés creciente por investigar cómo se modifica el intestino mediante diseños longitudinales y si se puede “entrenar” a la microbiota.

¿Entrenamiento o dieta?

El ejercicio tiene el potencial de modificar la microbiota pero la alimentación también y es muy difícil separar ambos aspectos. Un problema que sufren muchos deportistas de resistencia son los problemas gastrointestinales. Dejando de lado el estrés del ejercicio y los métodos de hidratación, los atletas de resistencia pueden beneficiarse al optimizar la ingesta de carbohidratos saludables para el intestino. La ingesta de carbohidratos accesibles para la microbiota (MACs), son carbohidratos que no son metabolizados por tanto están disponibles para la microbiota. No todas las personas podemos responder a una dieta rica en MAC, los efectos secundarios son hinchazón y gases por lo que habrá que aumentarlos poco a poco.

Con el tiempo, a medida que uno se vuelve más fuerte, puede ser que la reestructuración de la comunidad microbiana sirva mejor al rendimiento del huésped al suministrar combustible y ayudar al metabolismo del ejercicio. Una estrategia emergente puede ser que los atletas complementen su dieta con MAC, lo que puede ayudar a fomentar el crecimiento de microbios asociados con la salud. Otra estrategia potencial puede ser la ingestión de alimentos fermentados y probióticos

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